BAILANDO JOROPO (o EL RECORRIDO DE CAPOBIANCO Y ARRÁIZ)
Salir de creer que el ímpetu de nuestro baile típico proviene de que somos indios a convencernos de que somos africanos con europeos.
Extraordinario trabajo de Raffaele Capobianco donde reúne mucha referencia de Arráiz Lucca a raíz de su reciente llegada de Colombia, donde estuvo impartiendo clases durante tres años en la Universidad del Rosario, lo cual le permitió observar y aprender del por qué la diferencia étnica entre venezolanos y colombianos.
Capobianco dice en su artículo:
"Hay un artículo (creo que en el portal La Gran Aldea) en donde el profesor Rafael Arráiz Lucca contaba en forma muy apretada su vivencia de 3 años en Colombia, siendo profesor en la institución privada Universidad del Rosario en Bogotá.
Cuenta Arráiz Lucca, que lo primero que le llamó la atención es que, a diferencia de Venezuela, se encontró que todos los comercios en Colombia están en manos de colombianos. Nada de ir a la panadería de un portugués, la carnicería de un italiano, o la ferretería de un español. No, allá todo está en manos de los colombianos. Los extranjeros brillaban por su ausencia. Otra cosa que encontró, es que los colombianos suelen ser hijos, nietos y bisnietos de colombianos. Cuando comenzaba el semestre en la universidad, le preguntaba a los muchachos de su curso que cuántos eran hijos o nietos, al menos de un extranjero. Dice que hubo cursos en donde nadie levantó la mano y en el mejor de los casos, quizás tuvo algún curso en donde un 10% levantó la mano. Refiere Arráiz Lucca, que esa misma pregunta realizada en la Metropolitana de Caracas, se traducía en un bosque de manos.
¿Explicación? Pues que las migraciones siempre se dan hacia aquellas naciones que en donde la posibilidad de progresar es mayor. Venezuela siempre fue rica para los ojos del inmigrante. Desde la época de las perlas de Margarita, pasando por el balatá y el oro de Guayana, el café, el tabaco, la caña de azúcar, cuero, y finalmente, el excremento del diablo. Frente a toda esa riqueza, Colombia era la hermana pobre. ¿Quién iba a querer probar suerte en Colombia, si en Venezuela sobraba riqueza y oportunidades de trabajo? Somos un país único –y no lo sabíamos– que siempre ha favorecido la inmigración sin mayores cortapisas.
Este "welcome" a los extranjeros, trajo como consecuencia que el venezolano siempre haya convivido con la presencia de los mismos; gente extraña, pero a la que nunca vieron como invasores o rivales. El cementerio judío (todavía operativo en América Latina) está en Santa Ana de Coro. ¿De dónde venían esos judíos? Pues de Curazao. ¿Y cómo llegaron a Curazao? Pues desde Ámsterdam, a donde habían llegado en la época en que fueron expulsados de España junto con los árabes. Eran, por tanto, sefardíes en su mayoría. La otra gran migración judía la constituye los asquenazis venidos de la Europa Central.
Páez encomienda al geógrafo Agustín Codazzi a la búsqueda de colonos agricultores que quieran venir a establecerse en una Venezuela desolada y vaciada por las guerras de independencia. En Europa lleva a encontrarse con Humboldt en París y este le recomienda traer a agricultores de la Selva Negra. Es entonces con Codazzi, que llegan los primeros alemanes que se terminan estableciendo en lo que hoy es la Colonia Tovar. Posteriormente llegará otro barco con más alemanes, pero estos terminarán separándose de los primeros y estableciéndose en un lugar cercano llamado El Jarillo.
Llegan también, huyendo de la persecución político-religiosa por parte del Imperio Otomano, los sirios y libaneses que pronto poblaron puertos como Puerto Cabello, La Guaira, Carúpano, Ciudad Bolívar. Son nuestros famosos "turcos", pues viajaban todos con pasaporte de ese gran imperio árabe que se derrumbaría después de la Primera Guerra Mundial. "Turco te llamé, "turco" te quedaste. Y pasó lo mismo, llegaron esos "baisanos" y nadie se metió con ellos.
También, por esa época, llegan los corsos. Lo mismo, la boyante vida de los puertos venezolanos es el imán que les hace venir. Siendo Córcega una isla que había sido italiana, pero que hace tiempo que pertenecía a Francia, se dio el caso de que Venezuela se ve de repente llena de gente con apellido italiano, pero que hablaban francés. Franceschi, Morandi, Lucca, Raffalli, Figarella, Leoni, Paván, Bonaparte, son todos apellidos corsos.
Después llega la explotación petrolera y con ello más musiúes que llegan a Venezuela. Y, finalmente, la gran inmigración masiva y controlada, se da con la dictadura de Pérez Jiménez, en donde españoles, italianos y portugueses provenientes del hambre de la postguerra, cruzaron el Atlántico para probar suerte en Venezuela y, como todo extranjero que llega a Venezuela, después no se quisieron ir. En la década de los 70 se da también otra inmigración. Gente, huyendo de dictaduras de Argentina, Chile y Perú, llegan a Venezuela. Por cierto, en el caso de Chile se dio una situación muy curiosa. Se da una primera oleada migratoria huyendo del desplome económico que representó el gobierno socialista de Allende. La segunda oleada se produce con el golpe de Estado de Pinochet. Ambos grupos chilenos les tocaría convivir en Venezuela y la verdad es que nunca supe de enfrentamientos entre estos coterráneos.
¿Cómo explicar que un pueblo que gusta presumir de ser descendientes de los bravos guerreros caribe, nunca tuvo mayores problemas con ese minestrone de extranjeros presentes en nuestro suelo? Pues el propio profesor Arráiz Lucca desmonta un mito. En un programa con Román Lozinski le preguntaron al profesor Arráiz que qué significaba étnicamente ser venezolano? Arráiz Lucca apela a datos estadísticos. Supuestamente está asentado en archivos que en la época de la Colonia llegaron a Venezuela unos 89.000 españoles. De ellos, solo el 11% eran mujeres. Y de las mismas, la mitad pertenencia al clero (monjas). Dice Arráiz, con picardía, que a esa desproporción había que buscarle solución. La misma vino del cruce con las mujeres esclavas africanas. ¿Y los indios? Arráiz Lucca dice que a diferencia de los aztecas, mayas e incas, los indígenas venezolanos no establecieron ciudades. Eran nómadas que cuando escaseaba la caza o se agotaba el suelo, mudaban su campamento. ¿Hacia donde mudaban sus campamentos? Lejos de la civilización, de la presencia del colono español que también los esclavizaba. Concluye Arráiz Lucca, que a diferencia de lo que gustan presumir los venezolanos, que de tener otra sangre (aparte de la española) siempre gustan de presumir de su sangre indígena, esto no es cierto. Salvo ciertos lugares muy localizados, la mezcla de razas durante la Colonia es producto mayormente de múltiples combinaciones entre blancos y negros. O sea, que cuando nos "jinchan" los pies y comenzamos a bailar, es por la sangre negra que portamos y no por la que pudiéramos tener de un Guacaipuro.
Y si revisamos nuestra historia, el Presidente Rómulo Betancourt era hijo de un comerciante canario nacido en Tenerife. El presidente Raúl Leoni Otero era hijo de un corso, de nombre Clemente, que para acompañar a su hijo mientras estudiaba Derecho en la UCV, montó la famosa Farmacia La Francesa en la esquina de Santa Capilla. ¿Su socio? Su cuñado, Henrique Otero Vizcarrondo, padre de Miguel Otero Silva y a quien (como regalo de cumpleaños) le compró en los EEUU una rotativa de segunda mano y con la cual MOS fundaría el periódico EL NACIONAL. Y, ahora que me tropiezo con el apellido Vizcarrondo, se me había olvidado citar la presencia de los vascos en Venezuela. Olavarría, Urdaneta, Landaeta, Zubillaga, Zuloaga, Lacalle, Arismendi, Aguirre, Anzoátegui, Bolibar (cambiado a Bolívar al llegar su portador a Santo Domingo) son todos apellidos vascos muy ligados a nuestra historia.
Otro dato sobre el apellido venezolano Otero, es que, aparte de ser primos hermanos Raúl y Miguel, también eran ambos primos hermanos del escultor Alejandro Otero Rodríguez. La gran estructura (toda ella de acero inoxidable) que está en la hidroeléctrica de Guri, donde 2 turbinas tipo Francis están en la cúspide de la estructura (en forma contrapuestas y colocadas horizontalmente), y que se conoce como Torre Solar, es obra de Alejandro Otero.
Sigo con mis "linajes". La madre de Marcos Pérez Jiménez era una maestra colombiana. Marcos Evangelista fue su hijo N° 16. El hombre de Rubio, Carlos Andrés Pérez, era hijo de un colombiano que se vino muy joven a buscarse la vida en Venezuela. A su vez, este colombiano lo era solo de nacimiento, pues resultó ser hijo de un matrimonio español proveniente de Asturias y que se había radicado en Colombia. Jaime Lusinchi tiene ascendencia corsa por parte de su mamá. El papá de Jaime se apellidaba Chacín y dado que estaba casado con otra mujer cuando nació el niño, no le dio su apellido. La mamá de Lusinchi era nieta de un corso llegado a Venezuela a finales del siglo XIX. Al igual que el Presidente Leoni, el Presidente Lusinchi tiene entonces ascendencia corsa.
¡Caramba! Hemos venido siendo gobernados por gente con sangre extranjera y no lo sabíamos.
No exactamente. Juan Vicente Gómez, Eleazar López Contreras, Isaías Medina Angarita, Rafael Caldera, Luis Herrera Campins, no tienen ascendencia extranjera directa ni a nivel de bisabuelos. Los orígenes de sus apellidos hay que buscarlos en el periodo de la Colonia (siglo XVI; años 1500).
Recordando el reclamo de la muchacha peruana, a la vez del reconocimiento que hace a esos venezolanos que, mientras vivió entre nosotros, nunca le dijeron que se devolviera a su país, la realidad es que en este maravilloso país a quien muy acertadamente Colón llamó Tierra de Gracia, y en donde todos llevamos en el color de nuestra piel las distintas tonalidades de ese sabrosa mezcla de un café con leche, los hijos vienen al mundo con plumas de pavo real. Y dentro de ese extenso y gran abanico, caben todas las nacionalidades del mundo. Bienvenidos serán siempre todos esos musiúes que vengan a nuestro país para engrandecerlo con su trabajo honesto, y que a la vez puedan hacer del mismo, la Patria de sus hijos y nietos.
P.S.: En los "linajes" que he venido destacando, se me quedó en el tintero hacer referencia a una persona que es orgullo de los monanguenses. Me refiero a Bill Clinton que, como todo el mundo sabe, nació en Caripito".
Fuente: Raffaele Capobianco. Bitácora Venezuela Plus
Fotografía: Elsumario.com
