Esta nueva oportunidad que me envía la vida para frecuentar cosas bonitas, no la quiero dejar pasar. Pienso que es un escrito que expresa el mejor regalo de cumpleaños que una hija le puede dar a su padre, como lo es la admiración.
Se trata de un venezolano nacido en Táriba, estado Táchira, que un buen día casó con una trujillana que se le puso en el camino y la escogió para llevar adelante el gran proyecto de su vida: dedicársela a lo que manda la naturaleza, como lo es producir seres humanos que conserven la especie, pero a hacerlo de una manera humana y digna, con justicia, creando y criando seres que terminaron siendo útiles para la sociedad, el gran objetivo del ser humano, y la persona que hoy da fe de ello es digna representante de ese ramillete, agradecida de la vida por ese regalo de padre que la trajo al mundo, agradecida de la vida de una manera tan sublime, que este escrito lleno de amor y humildad es apenas como decir "no hay palabras". Gracias a esta mi gran amiga, a quien admiro y respeto, no tanto por su desenvolvimiento profesional como abogado que le permitió la confianza de ministros y presidentes de importantes instituciones al confiarle cargos de altísima responsabilidad, sino por su calidad humana y sensibilidad aquí demostradas. EN HONOR A PAPÁ, MEMORIA DE AMOR, ESFUERZO Y LEGADO." "Estoy escribiendo sobre eso... pero entra el mar en mis ojos". Belkys Rivera Un 26 de agosto nació papá. Con la inmensa e íntima alegría de haberlo tenido como padre, comento sobre los cinco días más felices de su vida, como yo le decía a mamá. ¿Cuáles? LOS DE LOS GRADOS DE SUS CINCO HIJOS. Él solo pudo estudiar hasta sexto grado en el colegio Salesiano de su pueblo, Táriba. Una vez nos contó que el último día de clases lloró por las calles de su pueblo hasta llegar a su casa. Pienso que lo que quería estudiar quizá fue medicina.. Con el tiempo se preparó. Caminaba varios kilómetros para estudiar inglés. Lo hablaba y escribía mejor que sus hijos, que lo habían estudiado en bachillerato. Estudió por correspondencia Cursos de Contabilidad y de Química, y uno presencial de Gerencia. Leía un libro de un Sacerdote Colombiano Naturista, del cual aprendió mucho: ponía ponía cataplasmas de barro para desinflamar. Mamá contaba que Beatriz, mi hermana mayor, debía ser operada de una hernia inguinal, y en unos meses el doctor se asombró porque la hernia había desaparecido. A mamá le quitó un furúnculo o absceso que le salió debajo del brazo. Fue Cajero de dos Bancos... Gerente de Recursos Humanos del Hospital General de San Cristóbal. Gerente de la Caribbean Petroleum y del Banco de Fomento Regional Los Andes en Mérida durante 26 años, su último cargo hasta su jubilación. Estoy escribiendo sobre eso... pero entra el mar en mis ojos… continuo. Después de ponerle la medalla de grado a papá en el Paraninfo de la Universidad, nos íbamos a celebrar en la casa con la familia y los amigos íntimos. Se iniciaba con una copa de champaña… y después whisky, y pasapalos hechos en casa. Me imagino que mis amados padres hacían esfuerzos ahorrando para ese día. Mamá nos decía que le pusiéramos la Medalla a papá... Ella sabía la inmensa alegría de él. Quiero resaltar que esa fuerte experiencia de la niñez y las carencias que tuvo no lo marcaron negativamente, al contrario: las convirtió en respeto, humildad y amor por la gente: Todo el tiempo ayudando a quien lo necesitare, eso nos lo inculcó. Y cuando se quedó ciego... fue tan estoico... aceptó su situación con entereza... nunca se quejó. Pienso que esa fuerza la asimiló de sus estudios de la Filosofía Rosacruz. Oía un programa de radio donde se pedían ayudas... después marcaba el teléfono para decir que pasaran por su casa para donarle algo a esa familia necesitada. Cuando papá se fue, allende las nubes... al tiempo, mi hermana Beatriz y yo, con profunda emoción, nos enteramos de lo que papá estudió, porque fue tan humilde que nunca nos dijo nada. — Belkys Rivera Africano —
